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“Primeras Jornadas Nacionales Abolicionistas sobre prostitución y trata de mujeres

“Primeras Jornadas Nacionales Abolicionistas sobre  prostitución y  trata de mujeres niñas/os”

    próximamente más información en : www.jornadasabolicionistas2009.blogspot.com
 

El 5 de diciembre por la noche concluyeron las “Primeras Jornadas Nacionales Abolicionistas sobre Prostitución y trata de Mujeres y Niñas/os”, realizadas en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional de Buenos Aires durante  el 4 y 5 de diciembre.  Fueron dos días intensos de trabajo, intercambio y encuentros, con la presencia de más de  300 personas, durante su desarrollo.

Fundadas en la idea de que la prostitución no es trabajo sino una forma de violencia contra las mujeres y que su abolición es posible, en la exigencia de efectiva persecución penal a proxenetas y tratantes y en el rechazo a toda forma de represión a las personas en situación de prostitución, se formularon propuestas que acompañamos juntamente con el discurso de apertura y cierre.

Destacamos especialmente la participación de Julia Ferreyra (madre de Andrea Noemí López, desaparecida en La Pampa ) y de María Inés Cabrol (madre de Fernanda Aguirre, desaparecida en Entre Ríos).

Agradecemos a la Cátedra Libre de Derechos Humanos y a la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA su apoyo y colaboración en la cesión de los espacios y en la prestación de servicios de audio y elementos técnicos  necesarios para organizarlas. Agradecemos asimismo a  quienes nos brindaron su aval o su auspicio, a las/os que presentaron ponencias, a todas/os las/os que asistieron, a Liliana Dauness y Amanda Alma por acompañarnos en la conducción de los actos de apertura y cierre, a las artistas Ana Clara Piquer y Silvia Palumbo con las Mujeres En bandadas, a la Red Nosotras en el Mundo por transmitir las Jornadas, a Verónica de Revista Baruyera que nos ayuda con las blogas y a todas las mujeres que sin pertenecer a la Campaña nos brindaron su apoyo económico, su colaboración en las coordinaciones y en los alojamientos.

A Todxs GRACIAS!!!

 

Campaña “Ni una mujer más víctima de las redes de prostitución”

www.campanianiunavictimamas.blogspot.com.ar

 
Comisión  de Prensa

Marta Fontenla               15 654 321 52

Marcela  D´Angelo         15 301 356 07

Liliana Azaraf                 15 619 138 11

“PRIMERAS JORNADAS NACIONALES ABOLICIONISTAS SOBRE  PROSTITUCIÓN Y  TRATA DE MUJERES NIÑAS/OS”
www.jornadasabolicionistas2009.blogspot.com

FACULTAD DE FILOSOFÍA Y LETRAS - UBA – 4 Y 5 DE DICIEMBRE DE 2009


ORGANIZADAS POR
CAMPAÑA “NI UNA MUJER MÁS VÍCTIMA DE LAS REDES DE PROSTITUCIÓN”
www.campanianiunavictimamas.blogspot.com


DISCURSO  de APERTURA

Hace 60 años, el 2 de diciembre de 1949, las Naciones Unidas adoptaron la Convención contra la Trata de Personas y la Explotación de la Prostitución Ajena.

Esta Convención establece que toda forma de explotación de la prostitución ajena es punible, sin importar el consentimiento de la víctima. Prohíbe el establecimiento de prostíbulos y la reglamentación de la prostitución; plantea la prevención de la prostitución y la trata, la protección de las víctimas y el control de las agencias de empleo.

Se trata de una Convención claramente abolicionista, que ha sido ratificada por nuestro país y se encuentra vigente, aunque no se respete, como lo demuestran la actual ley contra la trata de personas, la persecución de las personas en situación de prostitución a través de los Códigos Contravencionales y de Faltas, la proliferación de los prostíbulos bajo diversos nombres ante la mirada cómplice de los poderes públicos, la impunidad de los proxenetas, la promoción de la prostitución en medios de comunicación, publicidades, Internet, teléfonos celulares, propaganda callejera y algunas centrales de defensa de los trabajadores.

A esta Convención se llegó luego de décadas de lucha y de intentos jurídicos.

En los últimos 20 años, se inició en nuestro país y en el mundo, un retroceso legal e ideológico, que se aparta del abolicionismo, para incluir la idea de que el consentimiento de la víctima legitima su explotación. En este sentido, se reformó el Código Penal argentino en 1999. Pero el paso más importante lo dio Naciones Unidas al sancionar el llamado Protocolo de Palermo, en el año 2000, que es complementario de la Convención contra el Crimen Trasnacional Organizado y se refiere a la trata de personas. En él se inspira  nuestra ley actual sobre ese tema. Al exigir que se pruebe la falta de consentimiento de la víctima  mayor de 18 años para que exista el delito de trata de personas, abre un espacio de trata legal: aquella en que no pudo probarse que la persona afectada no consintió su propia explotación. En estas condiciones, los proxenetas y los esclavistas se convierten en empresarios.

Esta no es una mera cuestión jurídica: es un cambio de paradigma, del abolicionismo al reglamentarismo, de la necesidad de trabajar por un mundo sin prostitución a la consolidación de la prostitución como trabajo o como elección libre.

Hoy, se hace necesario retomar los principios abolicionistas y rescatar nuestra historia.

La genealogía feminista abolicionista tiene una larga trayectoria que lleva casi un siglo y medio, desde  su  inicio en Inglaterra de la mano de Josephine Grey Butler  quien comenzó a luchar contra los sistemas reglamentaristas de control de las mujeres, como lo seguimos haciendo aún hoy.

En este marco y recogiendo estas  historias de lucha, en nuestra invitación a participar en estas jornadas decimos: “El aumento de la violencia contra las mujeres y concomitantemente de la prostitución y la trata  han alcanzado niveles de cuya magnitud aún no tenemos cabal conciencia. La escasez  de datos estadísticos elaborados por los organismos oficiales a nivel local, nacional e internacional,  sobre la cantidad de mujeres prostituidas y víctimas de la violencia de estas redes, sobre la composición de estas mismas y sus complicidades  y la renta que la explotación de la prostitución ajena proporciona, hacen que resulte muy difícil la lucha contra la misma”.    

A todo esto se suman las tendencias actuales  que pretenden considerar a la prostitución  “trabajo”  o diferenciar entre “libre” y “forzada”, y las legislaciones que se han ido apartando del sistema abolicionista, único que posibilita un marco jurídico y teórico para encarar la protección de las víctimas y la persecución de los delincuentes.

 En los últimos 35 años del siglo XX, surgen dos posiciones que van a dar sustento a diferentes propuestas políticas, éticas e  ideológicas.

Por una parte, el feminismo desarrolla una teoría central del poder: la teoría de la política sexual, que permite reconocer y teorizar la opresión y explotación sexual de las mujeres y analizar los mecanismos que las sustentan, así como establecer formas de lucha  contra  ellas.

Por otro lado, en esta fase de mundialización del patriarcado capitalista, nos encontramos con profundos cambios económicos, sociales y culturales,  que a nivel económico social han provocado la exclusión de millones de seres humanos, generando discursos y formas culturales que expresan, justifican y contribuyen a la producción de estas transformaciones. La cooptación de discursos y propuestas de movimientos sociales y políticos de liberación, ha servido para justificar la incorporación al mercado de todo lo existente. Nuestros cuerpos, nuestra intimidad y nuestra sexualidad pasan a ser bienes intercambiables. Nuestros discursos y reclamos sobre la libertad de decidir sobre nuestros cuerpos y vidas, nuestras exigencias de igualdad, han sido apropiadas y cambiadas de sentido, para convertirse en libertad de elegir la propia opresión en lugar de luchar contra ella. Se refuerzan las cadenas en nombre de la “libertad”. 

Es en este marco que se presenta a la prostitución como un “trabajo libremente elegido”, ofreciéndola como deseable y posible para las niñas, las adolescentes y las mujeres. A esto lo denominan  “legalización de la prostitución”,  una propuesta intencionadamente confusa, tendiente a asimilar  abolicionismo a prohibicionismo. Eso es absolutamente falso, dado que para el sistema abolicionista –a diferencia del prohibicionista-  el ejercicio de la prostitución en sí mismo no es ilegal. Es ilegal la explotación de la prostitución ajena. Y el término “legalización”, en este contexto,  significa en definitiva, legalizar el proxenetismo y la trata.

Afirman asimismo que de esta manera se va a contribuir a la defensa de los derechos de las mujeres en situación de prostitución, a controlar la explotación sexual infantil y la trata de mujeres y  niñas con estos fines.  Esto es contradicho por la misma realidad de aquellos países en que la prostitución ha sido reglamentada como  trabajo Por ejemplo  en Holanda, desde que se reglamentó la prostitución, solamente en el primer año creció un 25%  y la trata de mujeres y niñas con este fin es incontrolable, siendo las inmigrantes “ilegales”, sin derecho alguno, entre el 85% y el 95% de las personas prostituídas.

Desde el feminismo abolicionista, sostenemos que los discursos se tienen que confrontar con la realidad, con las prácticas y sus resultados.
 
Esta supuesta  “legalización” es lisa y llanamente la vieja reglamentación de la prostitución con nuevos ropajes, el de “trabajo sexual”,  a fin de hacerla socialmente aceptable y sacarla del  estatus de violencia contra las mujeres. Se refuerza así la idea de que las mujeres debemos estar al servicio de la sexualidad de los varones, quienes detentan el poder  sexual y mayor poder económico que las mujeres de su propia clase, sin perjuicio de las diferencias económicas y políticas entre ellos. No es posible, por tanto, controlar el aumento de la prostitución y la trata y de toda la violencia que acarrean, si se la considera “trabajo”. Por el contrario, de esta manera se naturaliza y promueve la prostitución.

Para quienes organizamos estas jornadas,  esta posición se corresponde con ese cambio en los discursos y búsquedas interesadas de  sentidos  para justificar aquellas situaciones que son violencia y opresión y que producen enormes ganancias para los explotadores.

La prostitución no es una elección individual de una mujer o de un grupo de mujeres que un día se encuentran en estado de prostitución,  sino una institución social que nos afecta a todas las mujeres y que da a los varones el derecho de acceso irrestricto a nuestros cuerpos en una sociedad donde somos económica, social y culturalmente desiguales. Baste tener en cuenta que entre el 70% y el 80% de las personas más pobres del mundo somos mujeres, que percibimos el 10% de las remuneraciones mundiales, realizamos las dos terceras partes del trabajo en el mundo y poseemos el 1% de la propiedad mundial.

La institución de la prostitución no es responsabilidad de las mujeres en situación de prostitución. Ellas son las explotadas en un sistema constituido por fiolos, proxenetas, redes mafiosas, policías, Estados, iglesias  y organismos internacionales cómplices, cuando no partícipes, “clientes” prostituyentes, medios de comunicación, bancos y empresas legales a través de los cuales se canaliza el “lavado” de dinero proveniente de esta actividad, e instituciones varias que de alguna manera se benefician. Es un negocio que produce billones de dólares en el mundo sobre la base de la explotación del cuerpo de las mujeres.

La trata es un medio para proveer de mujeres y niñas a la demanda de los prostituyentes. Alrededor del 85% de los casos de trata en el mundo se relacionan con mujeres y niñas para ser prostituidas. Desde el “enamoramiento” al secuestro, desde la necesidad económica a la desaparición, desde la descalificación sistemática a los golpes, desde la naturalización de la prostitución como una actividad glamorosa y rentable hasta la violencia brutal; todas son formas de incorporarlas y mantenerlas en ese estado. De allí que no es posible separar la prostitución de la trata. Por eso afirmamos que son dos caras de una misma violencia contra las mujeres.

Estas jornadas se enmarcan en la posición abolicionista que sostiene que toda forma de violencia y opresión de las mujeres viola sus derechos humanos, como lo hacen la prostitución y aquello que siempre la acompaña: la trata.

Para el feminismo abolicionista, la igualdad es un presupuesto básico y tiene por tanto como objetivo o aspiración acabar con las diferencias jerárquicas entre los sexos, así como con todas las desigualdades.

El abolicionismo es un  principio normativo para la existencia  y puesta en práctica de los derechos humanos de las humanas.

Hoy se hace necesario profundizar  este marco teórico y político para desarrollar políticas que proporcionen herramientas para seguir avanzando en este camino que nos hemos propuesto y que sean integradoras de todos los aspectos de esta perspectiva. Además, toda teoría social y política para ser válida, debe ir íntimamente unida a la práctica; en este caso, a la lucha contra la represión de las mujeres y demás personas en situación de prostitución y contra toda forma de promoción o facilitación de la prostitución, de la trata y de la explotación de la prostitución ajena..

Entendemos que el abolicionismo es el sistema que puede aportar en la elaboración de políticas de erradicación de todas las formas de explotación sexual, ya que la defensa de los derechos de las humanas es intrínseca a sus postulados.

Para esto las sociedades deben responsabilizarse por lo que pasa y los  Estados deben ser capaces de generar puestos de trabajo y condiciones de vida dignas, vivienda, salud y educación para todas y todos y particularmente para las mujeres en situación de vulnerabilidad social.

Desde la Campaña  “Ni una Mujer Mas Víctima de las Redes de Prostitución” pensamos que esta situación de violencia es reversible, que la desigualdad es abolible, que la prostitución no es inevitable, que nuestra lucha articulada  junto  a todas y todos quienes compartan estas ideas y quieran un cambio profundo en la sociedad, que piensen que la igualdad y la libertad son deseables,  hará realidad el abolicionismo. De allí que desde hace más de dos años y medio, diversos grupos y mujeres feministas, hemos emprendido desde esta Campaña acciones de denuncia, de concientización,  talleres, marchas, presencia en los Encuentros Nacionales de Muejres, intervención en mesas redondas, en programas en los medios de comunicación, acompañamiento a familiares de víctimas, reclamos por la derogación de los Códigos Contravencionales y de Faltas y por la reforma de la actual ley contra la trata de personas,  cuyo petitorio invitamos a firmar. También la organización de estas Jornadas Abolicionistas.

Esta lucha tiene precedentes y genealogías, y la continuamos con la convicción de que el mundo sin prostitución al que aspiramos supone también un mundo sin explotaciones, opresiones ni discriminaciones y que nuestra tarea es hoy por las mujeres desaparecidas,  por las asesinadas, por las que se encuentran explotadas en prostíbulos, o en hoteles y departamentos de lujo, por las que están paradas en las esquinas en estado de prostitución, por las perseguidas por la policía, por las maltratadas por los proxenetas;  por cada mujer violentada, cosificada, empobrecida, privada de sus derechos; por todas las mujeres, es decir por nosotras mismas, y por todas las personas que han sido convertidas en mercancía.

Por todas ellas, por todas y todos nosotras y nosotros, construyamos un mundo sin prostitución, sin explotación, sin opresión.

DISCURSO DE CIERRE

A lo largo de estos dos días hemos hablado y analizado la historia de las luchas y las ideas abolicionistas en relación a la prostitución y la trata  de mujeres y  niñas/os, la legislación y las responsabilidades del Estado, los medios de comunicación, los efectos psico-físicos sobre las víctimas y la atención de las mismas, las luchas actuales, que comprenden tanto a los familiares de las víctimas como a las mujeres en situación de prostitución, a las feministas, a las travestis, e incluso algunas políticas de Estado impulsadas por mujeres feministas. Hemos profundizado en las ideas abolicionistas.

También  han surgido denuncias y propuestas. Porque estas Jornadas no han sido concebidas como puramente académicas, como una cuestión de especialistas, sino como jornadas políticas, que pretendemos sirvan para alimentar nuestras reflexiones y nuestras luchas. Valoramos especialmente haber tenido la presencia de todas y todos ustedes, su concurrencia a unas jornadas que parten de la afirmación de que la prostitución no es un trabajo sino una forma de violencia contra las mujeres, en momentos en que existe una fuerte corriente que sostiene lo contrario y promueve la prostitución como algo deseable y como una elección libre. Esperamos haber contribuido  a fortalecer las tendencias abolicionistas en nuestro país, desde los aportes que en conjunto hemos realizados en estos días.

El abolicionismo no es simplemente un sistema jurídico, sino que se presenta desde el comienzo como un movimiento social de liberación de las mujeres y una propuesta ética para toda la sociedad, que ha incorporado hoya a otros colectivos: varones y travestis antipatriarcales,  mujeres que no se reconocen como feministas, que han tenido presencia y voz en estas Jornadas.


Se han propuesto cambios a nivel práctico, tanto en la cotidianeidad, como en el conjunto de las relaciones sociales, en el estado, en los medios, en la legislación.

En estas Jornadas, hemos denunciado:

- La responsabilidad de los estados y gobiernos nacionales, provinciales y municipales,  de los poderes legislativos y de la justicia, que no toman medidas efectivas de prevención, atención a las víctimas y represión del delito. Los prostíbulos y la propaganda de prostitución están a la luz del día, bajo la mirada cómplice de los poderes públicos. Las personas en situación de prostitución son perseguidas, los proxenetas están en libertad, las desapariciones de mujeres no son debidamente investigadas y las políticas públicas de inclusión social brillan por su ausencia.

- La falta de voluntad judicial y política para ir más allá, en el mejor de los casos, del juzgamiento del rufíán o rufiana o del regente del prostíbulo, y llegar a los más altos responsables de las redes de prostitución, incluida la participación de ciertos funcionarios, jueces, legisladores y fiscales.

- El papel de los “clientes” de prostitución como prostituyentes. Sabemos cuan difícil se torna para las mujeres reconocer esta realidad, porque están implicadas nuestras relaciones más próximas: los prostituyentes son nuestros novios, maridos, padres, hermanos, amigos, amantes, compañeros de trabajo, de facultad o de militancia. También reconocemos las dificultades con que se enfrentan las mujeres en prostitución, a quienes no se les da otra opción que sobrevivir de la demanda masculina de cuerpos de mujeres y niñas/os. Pero no podemos dejar de considerar esta figura clave en la institución de la prostitución, a aquél que pone en marcha todo el sistema prostituyente con su demanda. Sin prostituyentes no habría prostitución ni trata.

-  La promoción de la prostitución y la cosificación de las mujeres y niñas/os realizada por los medios de comunicación y la publicidad, su papel de prostituyentes.


Entre las propuestas, podemos mencionar:

- Derogación de las figuras represivas de los Códigos Contravencionales y de Faltas, en especial aquellas que persiguen a las personas en situación de prostitución y a todas las que se encuentren en estado de vulnerabilidad social.

- Políticas públicas que garanticen trabajo, salud, educación, vivienda y acceso a la cultura, a todas las personas y especialmente a las mujeres en situación de vulnerabilidad social.

- Cierre de los prostíbulos y contención e inclusión social de las mujeres víctimas de explotación sexual. No deportación de las mujeres migrantes, salvo expreso pedido de las mismas, formulado en condiciones de libertad.

- Campañas que señalen la responsabilidad de los prostituyentes (mal llamados “clientes”).

- Penalización de los proxenetas, es decir de todo aquellos que exploten la prostitución ajena.
-
-  Atención efectiva a las víctimas de trata y prostitución.

-  Reforma de la ley contra la trata de personas, considerando irrelevante en todos los casos el consentimiento de la víctima.
.

- Investigación exhaustiva de los casos de desaparición de mujeres y niñas/os y de las responsabilidades de integrantes de los poderes públicos. Aparición con vida de las mujeres desaparecidas.

- Desmantelamiento de las redes de prostitución.

- Campaña de denuncia a los programas y medios de comunicación que promuevan la cosificación y mercantilización de las mujeres y niñas/os y de todas las personas y profundizan de esta manera la desigualdad de género y la violencia sexista.

- Reivindicar la plena vigencia del Convenio por la Represión de la Trata de Personas y de la Explotación de la Prostitución Ajena.

- Consagrar el 2 de diciembre como Día por la abolición del sistema prostituyente. Somos concientes que Naciones Unidas lo ha consagrado como Día Internacional contra la Esclavitud, pero consideramos que esto no refleja claramente el significado de la mencionada Convención y puede dar lugar a interpretaciones erróneas, como a la distinción entre una prostitución libre y otra forzada. La esclavitud que aquí se denuncia tiene nombre y apellido concretos: trata de personas y explotación de la prostitución. Nombrar la institución de la prostitución por su propio nombre es, en este momento, una cuestión fundamental.

Proponemos realizar acciones en todo el país por estas y otras propuestas, con contenido abolicionista, los días que sean posibles y que cada grupo en cada ciudad o pueblo establezca,

Señalamos como emblemáticos los siguientes:

- 14 de enero: desaparición de Verónica Andrea Chávez
- 10 de febrero: desaparición de Andrea Noemí López
- 3 de febrero: desaparición de Rossana Maricel Duarte
- 16 de marzo: desaparición de Florencia Pennacchi
- 3 de abril: desaparición de Marita Verón
- 25 de julio: desaparición de Fernanda Aguirre
- 30 de julio: desaparición de Mirta Bordón
- 22 de octubre: desaparición de Otoño Uriarte, posteriormente asesinada
- 4 de noviembre: desaparición de Mercedes Almaraz
- 29 de noviembre: asesinato de María Ester Amaro

Proponemos que, sean cuales fueren los días y acciones que realicemos, confluyamos en todo el país el 23 de setiembre, Día contra la Explotación Sexual y el 2 de diciembre, Día por la Abolición del Sistema Prostituyente.

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